La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil,
que cuando uno empieza a aprenderlo,
ya hay que morirse.
- Joaquín Sabina, músico y poeta Español.
El rico industrial del Norte se horrorizó cuando vio a un pescador del Sur
tranquilamente recostado contra su barca y fumando una pipa.
"¿Por qué no has salido a pescar?", le pregunto el industrial.
"Porque ya he pescado bastante hoy", le respondió el pescador.
"¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas?", insistió el industrial.
"¿Y qué iba a hacer con ello?", preguntó a su vez el pescador.
"Ganarías más dinero", fue la respuesta.
"De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que obtendrías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas... y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico, como yo".
"¿Y qué haría entonces?", preguntó de nuevo el pescador.
"Podías sentarte y disfrutar de la vida", respondió el industrial.
"¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento?", respondió el satisfecho pescador.
tranquilamente recostado contra su barca y fumando una pipa.
"¿Por qué no has salido a pescar?", le pregunto el industrial.
"Porque ya he pescado bastante hoy", le respondió el pescador.
"¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas?", insistió el industrial.
"¿Y qué iba a hacer con ello?", preguntó a su vez el pescador.
"Ganarías más dinero", fue la respuesta.
"De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que obtendrías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas... y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico, como yo".
"¿Y qué haría entonces?", preguntó de nuevo el pescador.
"Podías sentarte y disfrutar de la vida", respondió el industrial.
"¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento?", respondió el satisfecho pescador.
Cuento Zen.
¿¡Cuántos de nosotros somos como el rico industrial del Norte!? Preocupándonos por hacer tesoros en esta tierra, pensando que estos serán los que nos traerán felicidad y nos dejarán por fin disfrutar de la vida.
La vida es un viaje, y como tal, más que el destino, lo importante es disfrutar del camino; sé bondadoso con el futuro, la única manera de serlo es entregarlo todo al presente. No dejes que pase ni un momento más y disfruta de las maravillas de la vida: ¡abraza más, sonríe más, ama más, arriesga más, se más! No te arrepentirás.
Nunca he escuchado que alguien en su lecho de muerte, se haya arrepentido de haber amado, reído, abrazado, compartido o arriesgado demasiado. Al final de tu vida descubrirás que las cosas que creías más importantes eran en realidad las más pequeñas, cuando mueras, no desearás haber pasado más tiempo en la oficina o lamentándote que no trabajaste lo suficiente, todo lo contrario, te lamentarás de no haber disfrutado del tiempo con tus seres queridos y de los pequeños placeres que la vida hoy nos ofrece.
El que lea, entienda.
Fernando Nájera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario