domingo, 11 de enero de 2015

Eufemismo.

Es una mentira que va recogiendo día a día, como a un pajarito muerto.

Lo que lo une (o mejor dicho, lo que lo ata) a la otra persona es la estupidez, el miedo a estar solo o el egoísmo que defiende como el gato que según mi abuela materna era especial porque se defendía panza arriba, como si los gatos supieran defenderse de otra manera.

Lo que alimenta con falacias es su interés propio, el apego basado en el beneficio personal, su desenfrenada embriaguez de complacencia. No repara en que alimenta al perro del infierno que lo hará pedazos, que lo va a destrozar famélico de sangre. No repara en las mariposas que cría dentro de sus entrañas pero que más parecen cerdos en el fango.

Amor no es, ese término debería ser reinventado, eso es seguro.