viernes, 25 de mayo de 2012

El corazón de un guerrero, parte II.


Dedicado a mi hermanita, Adriana Nájera
porque deseo que seas una mujer de bien,
porque quiero que triunfes en la vida,
porque quiero que seas de influencia
porque quiero que bendigas más vidas, como lo has hecho  con la mía,
porque quiero que sepas que, aunque yo te falle, Él nunca lo hará.




Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros,
 dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal,
para daros el fin que esperáis.
Jeremías 29:11.



Si eres un joven como yo, sé que también tienes muchos planes para tu vida, sé que hay grandes aspiraciones que te hacen dar lo mejor de ti mismo todos los días, el mundo lo sabe, Dios lo sabe, y aún el diablo lo sabe, es por eso que va a querer hacerte desistir,  va a querer botarte,  va a querer hacer que te sueltes de la mano de El Creador. No lo hagas.

Los años harán envejecer tu cuerpo, eso es inevitable; pero aún así, por lo que más quieras, nunca dejes que los fracasos, los rechazos, las críticas o las circunstancias hagan envejecer tus esperanzas,  ni tu corazón, ni tu alma. Esa es una muerte prematura, y de seguro, no quieres morir a tus veinte y ser enterrado a los ochenta.

Muchas otras veces, Dios, en su amorosa tarea de formarte un carácter, te va a llevar por desiertos, para que descubras por ti mismo que es lo que hay dentro de tu corazón, para que le des vida propia a tu destino, pero tienes que ser inteligente, muchas otras, Él te retará, Él querrá poner a prueba tu valía, para ver si aceptas tus circunstancias o te levantas a cambiar las cosas por ti mismo, esa es una lucha que fortalece, que edifica, porque el alumno no ofende a su maestro cuando lucha contra él. Es el equilibrio entre hacer que las cosas sucedan, y dejar que las cosas sucedan.

¿Acaso crees que tus propios planes son mejores que los que Él ha preparado para ti? No seas ridículo, eso simplemente denota miedo, miedo e inseguridad frente a la vida, una obsesión neurótica de tenerlo todo bajo control, aceptémoslo, todos nos hemos sentido de esa forma alguna vez. Así que,  mi mejor consejo, para saber que estás haciendo lo correcto, es que te acerques a Aquel que planificó tu venida a este mundo, que tu pensamiento y el de Él sean uno mismo.

Vive tu vida al máximo, Dios es el rayo que destruye la casa, pero también la mano que la reedifica, Dios es el que hace la herida, pero Él también es el que la sana. ¿Con qué motivo hace eso? Aún no lo sé, todo te será claro al final del camino, y si las cosas no están claras en tu vida, no te preocupes, es porque aún no es el final. DIOS SIGUE OBRANDO EN TU VIDA.

Jehová dio, Jehová quitó, sea por los siglos, el nombre de Jehová bendito.

El que lea, entienda.

jueves, 24 de mayo de 2012

Porque te he amado.


No pongas  al amor en mis manos como a un pájaro muerto.


¡Mírame a los ojos!
Y dime que ya no me amas
Pero no prolongues más
Este dolor dentro de mi alma.

¡Háblame directo al corazón!
No busco palabras de aliento
Lo único que necesito saber es
Si ha muerto ya este sentimiento

Hazme un favor, no mientas
Tírame tu desprecio a quemarropa
Dime la verdad aunque duela
Pero no más mentiras de tu boca.

Esos labios que fueron mi vicio
Ahora son los verdugos de mí ser
Mi corazón, chivo expiatorio de este sacrificio
Aprendió que se debe sufrir, al amar a una mujer.

miércoles, 23 de mayo de 2012

El corazón de un guerrero.


"La tragedia de la vida no es la muerte, 
la verdadera tragedia de la vida es esta:
dejar morir lo que hay dentro de nosotros, mientras estamos vivos"
- Norman Cousins.





El mérito no es de el crítico que dice cómo el hombre fuerte dio un traspié, ni del espectador que dice qué pudo haber hecho mejor el que llevaba a cabo el acto, para nada.


La verdadera admiración es de aquel que se encuentra en el suelo, cuyo rostro está estropeado, lleno de polvo y sangre, que lucha esforzadamente, que se equivoca y queda corto una y otra vez; que conoce los grandes entusiasmos y las grandes devociones; el coraje lo lleva sobre su pecho erguido aquel que tiene una noble causa que, en el mejor de los casos, conoce al final el triunfo de una gran realización y que, en el peor, si falla, ha hecho al menos un intento extraordinario, de modo que su lugar NUNCA estará cerca de aquellas almas frías y tímidas que no conocen ni la victoria ni la derrota.


Si naciste con alas, ¿porqué prefieres arrastrarte por la vida? La pregunta es retórica. Nadie, independientemente de sus orígenes, debería de desmotivarse solo porque no obtiene lo que quiere, tienes que aprender a confiar que Dios pone en tu vida las personas, circunstancias y eventos que necesitas para convertirte en la persona que estás destinada a ser; y mientras te encuentras en el suelo... ¡recoge algo! aprende de las experiencias, obtén fortaleza de tus debilidades, porque has nacido para la grandeza, que nunca se te olvide.


Los sueños vienen en tallas grandes para que crezcamos en ellos; el que lea, entienda.




Fernando Nájera.