jueves, 28 de junio de 2012

El satisfecho pescador.





La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil,
que cuando uno empieza a aprenderlo,
ya hay que morirse.
- Joaquín Sabina, músico y poeta Español.









El rico industrial del Norte se horrorizó cuando vio a un pescador del Sur
tranquilamente recostado contra su barca y fumando una pipa.
"¿Por qué no has salido a pescar?", le pregunto el industrial.
"Porque ya he pescado bastante hoy", le respondió el pescador.
"¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas?", insistió el industrial.
"¿Y qué iba a hacer con ello?", preguntó a su vez el pescador.
"Ganarías más dinero", fue la respuesta.
"De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que obtendrías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas... y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico, como yo".
"¿Y qué haría entonces?", preguntó de nuevo el pescador.
"Podías sentarte y disfrutar de la vida", respondió el industrial.
"¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento?", respondió el satisfecho pescador.

Cuento Zen.


¿¡Cuántos de nosotros somos como el rico industrial del Norte!? Preocupándonos por hacer tesoros en esta tierra, pensando que estos serán los que nos traerán felicidad y nos dejarán por fin disfrutar de la vida.

La vida es un viaje, y como tal, más que el destino, lo importante es disfrutar del camino; sé bondadoso con el futuro, la única manera de serlo es entregarlo todo al presente. No dejes que pase ni un momento más y disfruta de las maravillas de la vida: ¡abraza más, sonríe más, ama más, arriesga más, se más! No te arrepentirás.

Nunca he escuchado que alguien en su lecho de muerte, se haya arrepentido de haber amado, reído, abrazado, compartido o arriesgado demasiado. Al final de tu vida descubrirás que las cosas que creías más importantes eran en realidad las más pequeñas, cuando mueras, no desearás haber pasado más tiempo en la oficina o lamentándote que no trabajaste lo suficiente, todo lo contrario, te lamentarás de no haber disfrutado del tiempo con tus seres queridos y de los pequeños placeres que la vida hoy nos ofrece.

El que lea, entienda.


Fernando Nájera.



miércoles, 6 de junio de 2012

La mente de un guerrero.


Dedicada al Único digno de todo honor,
a Aquel que me ha purificado como al oro en el fuego,
a Aquel que me ha enseñado a ser fuerte en la batalla
a Aquel que ha sido duro conmigo,
pero doy gracias, ha formado un verdadero hombre.
¡Gracias porque me has enseñado a confiar en ti!
¡Gracias porque una vez me quitaste lo bueno,
 porque querías darme lo mejor!
¡Gracias por tus misericordias, Señor!





Las  personas tenemos la mala costumbre de etiquetar lo que nos suceden en nuestra vida como buenas o malas, como éxitos o fracasos, cuando simplemente son lecciones, precisamente es por eso que estas lecciones son muchas veces desagradables, porque son como un camino que nunca habíamos contemplado, que, de no ser llevados a la fuerza como parte de un plan perfectamente orquestado, nunca cruzaríamos, ni tampoco aprenderíamos lo que tenemos que, todo esto, en función de convertirnos en las personas que estamos destinadas a ser. Dale gracias a Dios por los desiertos que te hace cruzar, para probar tu corazón, para que sepas lo que en realidad quieres.

¿Pero de qué depende cómo percibimos lo que nos sucede? Pues, de lo que hay en tu mente. Cuida lo que entra en tu mente; tus pensamientos se convertirán en actitudes, tus actitudes se convertirán en tus hábitos, tus hábitos se convertirán en tu carácter, y tu carácter finalmente se convertirá en tu destino. Como escribió Gandhi en su autobiografía (la cual recomiendo fuertemente lean). “No permitiré que nadie camine por mi mente con sus pies sucios. Los pensamientos son poderosos, no te permitas el lujo de albergar en tu cabeza pensamientos derrotistas, ¿no me crees? Déjame ser un poco más gráfico y drástico, los pensamientos son como pequeños embriones que crecen y crecen, poco a poco, hasta que toman vida propia. Rodéate de gente que te motiva, camina con gigantes, pero sobre todo, camina de la mano de Aquel que nunca ha perdido una batalla, Él levantará tu cabeza cuando las cosas parezcan difíciles.

La grandeza de tu vida es solamente un reflejo de la grandeza de tus pensamientos. Así es la mente de un guerrero.

 El que lea, entienda.